El punto de partida de Risas Enlatadas es una invitación en la que a varios artistas se les pide realizar obra como respuesta a su experiencia en Ciudad Juárez. La pieza considera a esta ciudad dentro de su papel en el contexto global. Para ésta se desarrollan todos los aspectos de una imagen empresarial con la finalidad de lograr una detallada construcción de una maquiladora falsa que produce risas enlatadas para comedias hollywoodenses. Docenas de ex-trabajadores de maquilas fueron contratados tanto como parte del proceso de investigación (las maquiladoras son inaccesibles por lo que es difícil saber lo que sucede dentro) como de actores.
Risas Enlatadas alude tanto a los procesos de mecanización y esclavitud en la era de la globalización como a la imposibilidad de transmitir y reproducir emociones a través de medios electrónicos.